El metro de Caracas mueve cerca de 2 millones de personas al día y lleva más de 30 años de servicio. En ese tiempo se han acumulado relatos de homicidios y suicidios en vías y andenes —hechos trágicos— y, con ellos, un corpus de leyendas venezolanas sobre fantasmas en el metro de Caracas: almas que, según vigilantes y operadores, quedan «penando» en estaciones, vagones y túneles.
Este dossier reúne 13 historias contadas por trabajadores y usuarios. No son pruebas de laboratorio: son el folklore urbano del sistema. El marco general del transporte está en Metro de Caracas (Wikipedia); el de las apariciones, en Fantasma y en leyenda urbana.
Si te interesan otros expedientes liminales, cruza también duendes reales, si las sirenas existen, el niño fantasma del terremoto, los enamorados del tren, el autobús del Estado de México y la historia de Lucifer.

Fantasmas en el metro de Caracas — La niña abandonada
En la estación Capitolio, un trabajador cuenta que descansaba en la oficina: la gente de esa estación ya había terminado y se preparaba para irse a casa. De pronto todos empezaron a correr y a gritar de miedo hacia la oficina, que ya estaba cerrada; golpeaban la puerta pidiendo que la abriera. Vio a ocho compañeros y pensó que los estaban robando; abrió para ayudarlos. Entraron corriendo desamparados. Él salió… y no vio nada.
A unos pasos más se encontró una niña de espalda, cabello largo y vestido blanco. Sintió un viento helado. Al bajar la mirada se dio cuenta de que flotaba. Salió corriendo a la oficina y se encerró con sus compañeros.
Historias paranormales — Los espectros del espejo
Una joven usuaria iba de noche desde Capitolio hasta Dos Caminos, de pie porque todos los asientos estaban ocupados. Al entrar el tren a los túneles vio por la ventana el reflejo de quienes la rodeaban.
Su mirada se centró en una chica sentada con audífonos y en dos mujeres a su lado —una sentada en las piernas de la otra—. Giró a mirarlas… y no las vio: solo la chica de los audífonos y el asiento vacío. Volvió al reflejo: las dos mujeres seguían ahí. Miró de nuevo al vagón: nada. Otro vistazo a la ventana: ya no estaban. Dice que el miedo le cubrió el cuerpo y que lo recuerda cada vez que usa el metro.
Historias de terror — El hombre sin ojos
Ana Viloria relata que, en la estación Plaza Venezuela, delante de ella en la cola había un señor que volteó: no tenía ojos —párpados abiertos y cuencas vacías—. Creyó que era una persona con discapacidad visual. Se distrajo; minutos después notó que el metro no llegaba. Pensó que el señor debería ir acompañado por un operario; lo miró otra vez y no le vio bastón.
Llegó el tren. Tuvo el impulso de ayudarlo, pero él entró sin problemas y se sentó a su lado en los puestos azules; luego se levantó y se agarró de los tubos. Ana lo volvió a ver: la miraba como si tuviera ojos. Se aterró. Al llegar a Sabana Grande el hombre empezó a caminar… y al alejarse desapareció.
La novia suicida — Colegio de Ingenieros
Hace años, cuentan, una joven odontóloga iba a casarse en una iglesia cerca de la estación Colegio de Ingenieros. El día de la boda el novio no se presentó; desesperada entró a las instalaciones del metro y se lanzó a las vías.
Operadores dicen que en muchas ocasiones ven el fantasma de la joven repetir ese momento. Una noche, un operador recién llegado al turno nocturno hacía un recorrido visual por las cámaras de seguridad: un compañero le había hablado por radio de algo en el tren número tres. Al verificar, observó la imagen de una mujer vestida de novia caminando por los rieles… y luego desapareció.

Casos extraños — El espíritu poseedor
Sonia Méndez, usuaria frecuente, contó que bajando las escaleras hacia el tren sintió que algo entraba en su cuerpo y de inmediato le invadió un impulso ajeno de lanzarse a los rieles. Dice que el cuerpo no le respondía y la mirada se le perdía; bajaba dominada por una idea que no reconocía como suya. Al terminar de bajar se hizo a un lado: tenía muchas metas y entendió que aquel deseo no era suyo.
Espectros — El acompañante (Valle del Tuy)
María Querales narra un accidente poco nombrado en los ferrocarriles del Valle del Tuy: un señor de mantenimiento estaba sentado en los rieles; el tren salió del túnel y lo arrolló.
Su hija, entonces conductora ferroviaria, días después vio al señor montado en el tren contrario. Llamó al operador y preguntó quién era ese hombre en la cabina; el otro, nervioso, respondió: «aquí no hay nadie». Ambos se asustaron. María dice que el señor siempre aparece montado en el mismo tren por el que fue arrollado.
Espantos — El hombre que ronda por los pasillos
En Capitolio, efectivos de la policía nacional conversaban con dos operadores cuando vieron una figura caminando por los pasillos —la estación ya estaba cerrada—. Lo gritaron y lo llamaron varias veces; no atendió. Fueron tras él: al acercarse, desapareció delante de ellos. Se miraron y regresaron.
Evento fantasma — La niña en el baño (Chacaíto)
En la estación Chacaíto, un operador —tras revisar informes— descansaba en la camilla de primeros auxilios. Escuchó la llave del agua del baño abierta; se acercó y no era nada. Volvió a acostarse. Minutos después, el mismo ruido. Prendió la linterna del celular: alumbró y vio a una niña abriendo y cerrando la llave del lavamanos.
Leyendas venezolanas — Ruidos en los vagones de Propatria
Un ex trabajador de los talleres de Propatria dice que la energía de madrugada en ese recinto es «completamente alucinante». Le tocó un tren de entonces 16 vagones con las puertas abiertas. A medida que avanzaba de un vagón a otro, se escuchaban ruidos en el anterior. Armándose de valor retrocedió corriendo: no vio a nadie. Desde ese día temió inspeccionar trenes de madrugada: siempre los mismos golpes y ruidos extraños.
Historias de terror — Los gritos en el túnel
Una tarde, con mucha gente esperando el tren, se oyeron gritos de auxilio desde dentro del túnel —donde nadie puede entrar—. Se creyó un robo. Los gritos eran espeluznantes. Avisaron a las autoridades; cuando llegaron operarios y efectivos no encontraron nada. Los trabajadores sabían qué era: no un asalto, sino un hecho que leyeron como paranormal. Salieron y no comentaron nada a los pasajeros.
Espantos Caracas — El pasajero de la Línea 1
Una joven usuaria cuenta que en 2012, luego de carnavales, iba por la Línea 1 a las 7:30 a.m. (trabajaba en Chuao). Un hombre se abrió paso, pasó a su lado y se metió al tren. Le pareció curioso: a esa hora las estaciones van llenas… y lo más raro fue que el hombre no la saludó. Se conocían: siempre coincidían y se saludaban.
En la oficina, a mediodía, una amiga le comentó que el Sr. José había muerto el martes de carnaval. Quedó estática: lo había visto esa mañana en el metro. «Por qué apareció el señor en el metro no lo sé; lo que sí sé es que dicen que allí aparecen espíritus», dijo, y pidió descanso a su alma.
Metro de Caracas de noche — El relato del mecánico
En Propatria, en el patio donde se resguardan las unidades, de noche el personal nuevo comenta que aparece un mecánico que, con angustia, llama a sus compañeros avisando de un tren con fallas. El equipo acude… y no hay nada: todo está en perfectas condiciones. Cuando preguntan por ese operador de alta estatura y piel blanca, responden que ese mecánico no existe —pero sí laboró hace muchos años: un señor de mantenimiento que murió haciendo sus labores en los trenes. Es el alma en pena que ronda los talleres de los patios de resguardo.
Los casos paranormales en el Metro de Caracas
En todas las estaciones se cuentan casos de fantasmas en el metro de Caracas. Hay historias ligadas a finales trágicos y al número de suicidios registrados. Los trabajadores consultados coinciden: la estación más temida de todo el sistema es Colegio de Ingenieros, por la densidad de relatos de ultratumba de día y de noche.
Preguntas frecuentes
¿Hay fantasmas en el metro de Caracas?
No hay verificación científica pública. Sí hay un corpus amplio de leyendas venezolanas contadas por vigilantes, operadores y usuarios —niña flotante en Capitolio, novia en Colegio de Ingenieros, mecánico de Propatria, entre otras— que circulan como folklore urbano.
¿Cuál es la estación más temida del Metro de Caracas?
Según los relatos de trabajadores recogidos aquí, Colegio de Ingenieros concentra la mayor cantidad de historias de apariciones, de día y de noche.
¿Qué leyendas hay sobre la niña del metro?
Al menos dos: la niña abandonada de Capitolio (vestido blanco, flotando) y la niña del baño en Chacaíto, que abría y cerraba la llave del lavamanos ante un operador.
¿Existe el relato de la novia suicida?
Sí, como leyenda: una odontóloga que, tras ser abandonada el día de la boda cerca de Colegio de Ingenieros, se habría lanzado a las vías; operadores afirman verla en cámaras vestida de novia en los rieles.
¿Qué pasó con el Sr. José en la Línea 1?
En 2012, tras carnaval, una usuaria que trabajaba en Chuao dice haberlo visto en la Línea 1 a las 7:30 a.m.; horas después se enteró de que había muerto el martes de carnaval. Pidió descanso a su alma.
Video: fantasma real en el Metro de Caracas (Colegio de Ingenieros)
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1 declaración
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