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¿Existen los duendes? Pruebas de duendes reales

18 JUL 2018 10 min de lectura 95 lecturas +63% tendencia
¿Existen los duendes? Pruebas de duendes reales
Imagen de archivo · El mundo del Misterio

¿Existen los duendes reales? Durante siglos, culturas de Europa y América han hablado de pequeños humanoides que cuidan casas y bosques… o que juegan malas pasadas. Este dossier reúne el folklore, las leyendas irlandesas del Leprechaun, los relatos de «pruebas» en video y las señales que, según la tradición, delatan su presencia en el hogar.

Si te interesan criaturas liminales y mitos vivos, cruza también el expediente de si las sirenas existen, la historia de Lucifer, los fantasmas del metro de Caracas, el testimonio de vida antes de nacer y el hilo de reencarnación.

¿Qué son los duendes?

Duendes — criaturas míticas y folklore
El duende como pequeño humanoide entre protección y travesura.

Los duendes son criaturas míticas por excelencia: un pequeño humanoide ligado a la protección de las cosas… y también a la maldad juguetona. A lo largo de la historia aparecen como seres mágicos que habitan la tierra, elementales protagonistas de leyendas, libros y películas de fantasía. El marco general está en la entrada de Duende (Wikipedia).

Son muy populares en las mitologías céltica, nórdica y en las regiones caucásicas de Europa, donde se ven como guardianes del bosque y la naturaleza. Habitan la tierra, el agua, el fuego y el aire; geográficamente se los sitúa en bosques, casas… y, en los relatos más oscuros, cerca de niños débiles de salud a los que —según el folklore— buscarían someter.

Los duendes y su magia

El significado de «duende de casa» apunta al que cuida y vigila el hogar: connotación positiva aunque la apariencia sea ruda. Es renegado, oculto a la luz, el que nadie ve. Los del bosque son celosos guardianes de la flora y la fauna; hay que tener cuidado con quien traspasa límites con malas intenciones.

Elfos o duendes tienen poderes semejantes a los de las hadas y se mezclan con la mitología de dragones, sirenas y unicornios. Hay clasificaciones por colores: los de tonos más oscuros suelen describirse como pequeños, ágiles y dados a ritos y hechizos en bosques encantados. Los duendes verdes son los más populares y visibles; habitaban bosques y rara vez se dejaban ver. Si alguien los ofende, no descansan hasta el arrepentimiento.

Podría decirse que los llamados enanos mitológicos entran en la categoría de duendes, elfos, gnomos y aluxis. Seres espirituales que se encarnan, aparecen y desaparecen: escurridizos y difíciles de captar a simple vista. Ver también Gnomo.

Tipos de duendes y su personalidad

Son grandes protectores —también llamados elfos—, pero ninguno más guardián que el duende del oro: chiquito, de cara alargada y aspecto algo corvado. No «tiene que ver» con lucir riqueza en la calle; su celo es el cuidado de lo opulento —dinero, oro, riquezas—. Hay protectores, alados, y otros con «cabeza de cara» vinculados a la casa. Si el ser humano representa, en metáfora popular, la imagen más grotesca de Dios, el duende sería la forma más grotesca del hombre.

Los duendes reales y la suerte

Se dice que poner figuras de enanitos en los jardines trae mala suerte —aunque la «mala suerte» depende de la energía de quien las coloca—. Hay duendes buenos y malvados: cuentan que descubren yacimientos, los esconden y solo los muestran a quien quieren, asegurando la fortuna… y que si descubren que el afortunado no es de buena alma, pueden quitárselo todo.

Duendes infantiles — el folklore del aliento robado

El duende es cuidador de casa, pero en ocasiones los relatos lo pintan como bandido renegado. Algunas historias de folklore —no evidencia médica— cuentan que se esconden en la pared, salen cuando el niño duerme solo, se suben a la cama y, si la boca está cerrada, tapan la nariz para que abra la boca y así «robar el aliento». Así se explicaba, en la tradición popular, el decaimiento o las complicaciones de salud en menores cuando nadie hallaba otra causa.

Con los niños el duende del cuento es bueno y malo a la vez: si se asustan, aparece la figura del duende orejón, arrugado, de cara larga y sombrero de piel verde —el duende avaro del imaginario—. Hoy leemos esos relatos como mito, no como guía de conducta.

¿Dónde viven los gnomos o duendes?

Duendes y gnomos — hábitat en folklore
Minas, jardines y el final del arcoíris.

El duende del relato siempre está detrás de algo: en el fondo de las minas (solo lo ven quienes están adentro), al final del arcoíris —lugar al que «nunca nadie ha llegado»—, o en el jardín, escondido entre las plantas. Donde pasan, dicen, aparece algo que estabas buscando.

Solo las mascotas se percatan, según la tradición: antiguamente se recomendaba a los niños un buen perro guardián o un gato. El folklore insiste en que el felino detecta y enfrenta al duende, que tiene armas para defenderse pero suele sucumbir ante un gato decidido.

¿Realmente existen los duendes?

A muchos nos decían de pequeños que si no nos portábamos bien vendría un duende. En casas populares se hablaba del duende que oculta las cosas —mito urbano de la cultura doméstica—. Quienes creen en ellos los describen como seres elementales, humanoides que han traspasado la ficción. Quienes no, los leen como proyección del miedo, la travesura y el respeto a la naturaleza. Al final de este dossier hay un video ES que presenta una de las muchas «capturas» que circulan en la red.

Origen de los duendes reales

En la tradición esotérica popular, los duendes son mitos que «existen desde el origen del universo». Se cuenta que, cuando Lucifer se reveló a Dios, estos seres —como potencia— no se inclinaron ni a un lado ni al otro, y quedaron condenados a vivir bajo la luna. Cruza el dossier de Lucifer / el Diablo para ese marco.

Al llegar a la tierra, según el relato nórdico popularizado aquí, nacen del suelo —de la carne del gigante primigenio Inmir (Ymir)—: se conciben en lo metafísico y en la tierra se materializan como gusanos o larvas a los que los dioses dan conciencia e inteligencia. Habitarían el tercer estrato del universo (tras el humano y el de ángeles/espíritus/demonios, junto a dioses, semidioses y titanes). Suelen enojarse —dice el folklore— cuando se los confunde con un espíritu maligno o un animal.

Duendes en Irlanda

Los duendes irlandeses son reconocidos a nivel mundial: allí «nace» su capital simbólica. Se llaman Leprechaun y pertenecen a la mitología irlandesa. Se caracterizan por la olla de oro y se relacionan con los anillos de hadas —«fuertes de hadas»—, zonas naturales protegidas tomadas por estos seres. En otros lugares de Europa se les asocia al trasgo o trasno. Ver Leprechaun y Trasgo.

En Irlanda es común el disfraz de duende el día de San Patricio, fecha en que los pequeños hombres verdes «se apoderan» del lugar.

Cuentos de duendes

Toda esa cultura ha generado innumerables historias. Una de las más contadas en el circuito latinoamericano es la persecución a un duende en México: un aficionado visitó un río misterioso donde se reportaban avistamientos… y eso fue lo que encontró (según su propio relato).

¿Cómo atraer a los duendes?

En el mito habitan bosques y minas porque son elementales de la tierra. Ahora —dice la tradición— están enojados: el hombre deforesta y extrae minerales; muchos se habrían ido a las casas. Antes del hombre grande, los pequeños habitaban la tierra; luego se retiraron a los bosques.

Se dice que si tienes el apoyo de un duende tu futuro está asegurado. Cuatro consejos populares (solo folklore, para «duendes buenos»):

  • Plantar 3 monedas doradas (de oro) en un macetero o en la tierra.
  • Dejar un vasito con miel en la ventana.
  • Plantar helechos o palmeras.
  • «Atarlos» con profundo amor —respeto, no captura.

Estos seres se ofenden con facilidad: cuidado con la forma en que se los «atrae».

Leyendas de duendes

En las islas británicas destacan los duendecillos drakes, que colaboran llevando a las casas leche, cereales y frutos de la tierra; hay leyendas que dicen que hay que llamarlos por su nombre. El Leprechaun típico de la olla de oro —también en ecos nórdicos— devela la codicia humana: a cambio de liberarlo, ofrece la olla… y las leyendas cuentan el trato a cambio de tus pesares.

Duendes zapateros — cuentos infantiles

El cuento infantil que más ha avivado la historia es El zapatero y los duendes, adaptación de los hermanos Grimm (en inglés: The Elves and the Shoemaker): un zapatero convive con duendes y vive grandes aventuras. Ha pasado de generación en generación, especialmente en Irlanda, donde los duendes irlandeses son marca cultural.

¿Cómo saber si hay duendes en mi casa?

Según la tradición doméstica, las «pruebas» más citadas son:

  • Se pierden las cosas de forma inexplicable y vuelven a aparecer como si siempre hubieran estado ahí.
  • Ruidos o objetos que se mueven de lugar —son juguetones y esconden lo que les llama la atención.
  • Los animales miran fijamente a una esquina o el perro ladra sin razón aparente dentro de casa.

¿Cómo ahuyentar a los duendes?

Cuando el folklore habla de duendes «malos» en el hogar, propone estos remedios caseros (creencias populares, no consejos médicos ni legales):

  • Atar una cinta roja en bebidas, botellas y billetes.
  • Usar velones morados.
  • Regar agua bendita por la casa.
  • Colocar sal en la entrada.

Se dice que los duendes o gnomos están en todas partes y están enojados con el hombre por los daños a la naturaleza: aparecerían en hogares con ollas de oro y regalos… y después decidirían que no somos merecedores y tomarían represalias. El mensaje de fondo del mito es ecológico y moral, más que una guía práctica.

Preguntas frecuentes

¿Existen los duendes de verdad?

No hay evidencia científica aceptada. Sí hay un corpus enorme de folklore céltico, nórdico e irlandés (Leprechaun), cuentos Grimm y videos virales que se presentan como «pruebas». Todo eso es mito y anécdota, no verificación de laboratorio.

¿Qué es un Leprechaun?

El duende irlandés por excelencia: mitología de Irlanda, olla de oro, anillos de hadas y fuerte vínculo con San Patricio. En el continente se lo acerca al trasgo.

¿Cómo saber si hay duendes en casa?

Según la tradición: objetos que desaparecen y reaparecen, ruidos, cosas fuera de lugar y mascotas que miran o ladran a vacíos. Son señales culturales, no diagnóstico.

¿Cómo atraer a un duende bueno?

El folklore sugiere tres monedas doradas enterradas, un vaso de miel en la ventana, helechos o palmeras, y respeto («amor»). Advierte ofenderlos con facilidad.

¿Cómo ahuyentar duendes?

Remedios populares: cinta roja, velones morados, agua bendita y sal en la entrada. Forman parte del relato doméstico; no sustituyen medidas reales de seguridad en el hogar.

Video: duende real captado en video

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