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Misterios

La verdadera historia del diablo: Lucifer, el ángel caído

01 AGO 2018 10 min de lectura 248 lecturas +57% tendencia
La verdadera historia del diablo: Lucifer, el ángel caído
Imagen de archivo · El mundo del Misterio

El diablo, a lo largo de toda la historia de la humanidad, ha estado junto a nosotros, independientemente de las religiones «luminosas» que esperan elevar el espíritu y la conciencia. Frente a ellas existe otro ser que drena en el sentido contrario. Es el diablo: el ángel que tuvo la audacia de colocarse al lado de Dios porque fue elegido como el más perfecto, el más parecido al único Creador, y por eso decidió traicionarlo al sentirse a su mismo nivel. De él se ha hablado mucho; aquí te contamos la verdadera historia de Lucifer.

Si te interesan las fronteras entre mito, fe y ocultismo, cruza también el culto a Lucifer en la masonería, el dossier de exorcismos católicos y el expediente de posesiones demoníacas.

¿Qué significa Lucifer?

Lucifer el diablo: portador de la luz y ángel caído
Lucifer — el que porta la luz, según el nombre y la tradición.

El nombre ya es conocido por quienes adoran al diablo. Lucifer hace referencia al que porta la luz, al que porta el conocimiento y la inteligencia; de ahí que algunos lo veneren. Da lo mismo decir Lucifer, Luzbel o Belcebú en términos culturales: la imaginación popular lo pinta como criatura horripilante con alas de murciélago… pero se equivoca. La misma Biblia lo consigna como el más bello de todos los ángeles; esa otra característica quedó en la sombra.

Entre sus grandes jugadas están las tentaciones que le hizo a Jesús y el duelo en el que fue vencido. Todos esos encuentros del diablo aparecen en los libros sagrados. Puedes contrastar el mapa etimológico y teológico en Lucifer (Wikipedia) y en la entrada de Diablo.

Lucifer, ángel caído

Si es malo, de eso no hay duda: Lucifer es quien acosa. El plan del diablo es que vivamos pensando que somos entidades separadas o individuales, capaces de hacer una carrera sola y aparte de aquello para lo que fuimos creados. Diablo significa el que separa: cuando todo está unido, susurra que somos diferentes, que tú eres mejor, peor o «así».

La gran estrategia de Satanás, en sus distintas facciones, se resume en una sola: difamar, acusar y dividir, hacerte sentir distinto y separado de los demás —herido, con ganas de responder o de tomar lo que no te corresponde—. Robar, mentir o destruir serían, en este relato, expresiones de esa misma lógica de separación.

¿Quién es Lucifer?

Hay historiadores y maestros espirituales que dicen que basta alejarse de la verdad la distancia de un camello para caer en el infierno, y eso tiene que ver con las tentaciones.

Incluso a quien el diablo ve con un «regimiento espiritual» en su vida —«estoy bien, trato bien a mi familia, me alimento mejor»— lo tienta a volverse orgulloso: la persona se afirma tan buena y tan avanzada que se siente mejor que los demás. El cristianismo llama a eso soberbia espiritual: sentirse tan tocado por la bondad que te crees superior… y el diablo está allí.

Según cuentan las historias, cuando solo existía el ejército de ángeles y Dios estaba a punto de crear al ser humano, puso a prueba a sus ángeles —entre ellos a Lucifer, que estaba a su lado—:

Llama a su hijo Jesús y se lo presenta a todos:

«Ángeles míos, este es mi hijo: le deben respeto y pleitesía; él es igual que yo. Este hombre terrenal, biológico, que sufre y morirá… ustedes tienen que arrodillarse ante él».

Los ángeles se rindieron. Satanás, en cambio, protesta: «Si me pide esto —yo, que tengo superpoderes, que todo lo sé, que puedo respetar a los muertos y destruir ciudades enteras—, ¿por qué debo doblegarme ante esta bolsa de carne imperfecta y mortal?». No pasó la prueba: «Si yo soy casi igual que Tú, Dios, ¿cómo me dices que me doble ante él?». Se separa y, finalmente, se llevó un tercio de los ángeles, creando así los demonios. Satanás no soportó doblegarse ante un representante con todos los defectos humanos.

Historia de Lucifer

Historia de Lucifer: el ángel caído y el simbolismo del diablo
Simbolismo popular del diablo / Lucifer en la cultura.

Existen varias categorías de ángeles: ángeles, arcángeles, querubines, serafines. De hecho, Satanás era querubín —custodio del máximo conocimiento—: era tan inteligente que se hizo malo. El exceso de conocimiento no es, necesariamente, el camino válido para entendernos; es el de la sencillez y la humildad el que iguala a la verdad. El exceso te vuelve egoísta.

Ahí entra el arcángel Miguel, el que cazaba dragones según la leyenda —esto no está reflejado en la Biblia canónica, sino en textos apócrifos—: en su calidad de guerrero fue de los pocos que pudo doblegarlo y ganarle la primera batalla en el cielo, expulsándolo a la Tierra junto con todos sus demonios.

Antes de la manzana de Adán y Eva, entre el bien y el mal, nace la sensación de buscar el perdón. Dicen las culturas cristianas que siguen a Dios: Dios, en este juego de la vida, es un ser de unidad que pasa a un estado de multiplicidad —estrellas, animales, plantas sagradas que «sueñan» sin pensar como nosotros.

Los únicos que pueden ser perdonados son los seres humanos, reflejo e imagen de semejanza capaces de volver al origen que es Dios. Ángeles, animales, duendes, hadas, criaturas de bajo astral, faunos y sátiros no tienen esa posibilidad: nacen y mueren en su condición. Incluso tradiciones no cristianas como el budismo o el jainismo coinciden en que es tan difícil encontrar un cuerpo humano para ascender que uno debería aprovechar el lapso de la vida para intentar regresar a Dios… porque nadie más puede hacerlo.

¿Quién es Satanás? — El diablo, Adán y Eva

Adán y Eva: la manzana, la serpiente y la tentación de Lucifer
La manzana y la serpiente: la jugada del conocimiento en el relato.

Cuando Satanás, condenado a vivir en la Tierra con sus demonios y expulsado de los reinos celestiales, se da cuenta de que Dios sigue con su plan, hace a su imagen y semejanza un hombre a partir de la arcilla o el barro; después, según la tradición cristiana, de su costilla forma una compañera: una mujer. (En otro hilo del misterio, algunos exploran a Lilith frente a Eva.)

Ellos viven desnudos. Son las únicas criaturas con inteligencia que ponen nombres a plantas, animales y ríos; sin embargo, aún no tienen conciencia plena: viven en un estado como de juego para Dios, imitando su capacidad de creación, pero les falta la conciencia.

Como una prueba más, coloca dos árboles: el árbol de la vida eterna y el árbol del conocimiento, y les dice: no comerán de esto nunca. No lo oculta: lo pone a la vista. El diablo se arrincona en forma de serpiente; le va mal con el hombre y después va con la mujer. En algunas culturas, el conocimiento nace y tiene forma de serpiente: los tienta diciendo que, si comen del fruto, serán eternos… y logra romper la relación. Fue su gran jugada terrestre.

Qué hace Dios con el hombre: lo mismo que hizo con Lucifer y sus demonios —los expulsa, aun estando en la Tierra, pero del paraíso.

Lucifer demonio

Por culpa de Lucifer, a la mujer le sobrevienen dolores de parto; se habla de la descendencia y de crear hijos para que la criatura humana siga viviendo a través de ellos. Lo primero que hacen Adán y Eva es verse desnudos: les da vergüenza y toman conciencia de eso. Pasa la separación.

Cuando uno conoce algo, lo entiende; el símbolo es dividir, porque para entender algo hay que separarlo del resto —cosa que este relato no recomienda del todo—. El conocimiento trae dolencias y sufrimiento; no así el reconocimiento: «yo no necesito conocer nada, sino que estoy completo y unido a todas las cosas». Pero al sentirse solo, el ser humano necesita nominar, colocar nombres y separar un montón de cosas… y así comienza a dividir: a hacer el trabajo del diablo.

La tentación de Lucifer a Jesús

La jugarreta de Adán y Eva fue un intento: falló en la batalla celestial, falló en este segundo intento… y falló el tercer intento cuando el Hijo de Dios va al desierto, donde Jesús hace su recogimiento. Sabiendo lo que le esperaba, y con su parte humana resistiéndose, pide a su Padre. El diablo se le presenta, le hace tres tentaciones y Jesús lo expulsa. Es precisamente en las tentaciones, según la cultura cristiana, donde está nuestro peor peligro.

Adoración al diablo

Existen muchas corrientes que, en este relato, rinden culto al dominio del conocimiento y del goce: de carácter intelectual muy potente. El relato menciona, por ejemplo, formas de jasidismo leídas como aspiración al más alto estatus de saber —convertirte en criatura «separada» y, por tu cultura, por encima de quienes «no entienden»—, con el orgullo y la traición que eso puede traer.

Están también las corrientes tipo Thelema y quienes buscan siddhis: una versión luciferina del antiguo Egipto en la misma lógica de conocimiento, goces y patrimonio de los cinco sentidos.

Los masones —adoradores del conocimiento y poderosos en redes de influencia— aspiran a Dios bajo el nombre de Arquitecto del Universo; y, en la lectura del dossier, no reniegan del tesoro del saber… ni de quién, en la sombra, podría entregarlo. Quienes se acercan a Lucifer, dice el hilo, reproducen el orgullo categórico de nuestra raza: obtener un conocimiento tal que, igual que el diablo, se sientan tan superiores que la peor condena sea traicionar la esencia divina.

Apariciones del diablo

A lo largo de la historia de Lucifer muchas han sido sus apariciones, tanto en la Biblia como en la actualidad. De hecho, muchas personas registran fenómenos en los que aseguran haberlo visto, sentir el olor a azufre y tener la maldad frente a sus ojos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el nombre Lucifer?

Lucifer significa, en la tradición latina, «el que porta la luz». También se le asocia al portador del conocimiento y de la inteligencia; culturalmente se le relaciona con Luzbel o Belcebú, aunque la Biblia lo describe como el más bello de los ángeles.

¿Por qué se dice que Lucifer es un ángel caído?

Según el relato, Lucifer —querubín custodio del máximo conocimiento— se negó a arrodillarse ante el Hijo de Dios hecho hombre, se separó y se llevó un tercio de los ángeles. El arcángel Miguel lo derrotó en la batalla celestial y fue expulsado a la Tierra con sus demonios.

¿Lucifer, Satanás y el diablo son lo mismo?

En la cultura popular y en gran parte de la tradición cristiana posterior sí se identifican. Los tres nombres comparten hilo narrativo: Lucifer (portador de luz / ángel caído), Satanás (adversario que tienta y divide) y diablo (el que separa).

¿Qué tiene que ver Lucifer con Adán y Eva?

Tras la expulsión celestial, el relato coloca a Satanás en forma de serpiente tentando a Adán y Eva con el fruto del árbol del conocimiento. Al comer, ganan conciencia (y vergüenza), son expulsados del paraíso y el conocimiento aparece como división —el «trabajo del diablo».

¿Cuáles fueron las tentaciones de Lucifer a Jesús?

Los evangelios narran el episodio del desierto: el diablo se presenta a Jesús, le hace tres tentaciones y Jesús lo expulsa. En la lectura cristiana, ese tercer fallo del adversario —tras la batalla celestial y Adán/Eva— sitúa en las tentaciones el peor peligro humano.

Video: ¿fue Lucifer el primer rebelde?

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