¿Existe la máquina del tiempo? ¿Alguien la ha construido, o quizás lleva construida desde hace mucho? Ese reto —dominar el tiempo— es uno de los mayores del ser humano. En este dossier, la respuesta apunta al Proyecto Kronos desarrollado en la Alemania nazi y a la campana llamada Die Glocke: la máquina del tiempo alemana y la llamada Puerta del Tiempo.
Carpetas hermanas como el proyecto secreto Sonnengewehr, el caso del viajero del tiempo Andrew Carlssin o la cámara del viajero del tiempo en Pensilvania cruzan el mismo mapa de física exótica, poder militar y relatos que la historia oficial deja a medias.
Máquina del tiempo alemana: Proyecto Kronos
Kronos nace del deseo de dominar el tiempo. El proyecto comenzó como Die Glocke —la Nazi Bell—: investigación alemana de una energía inagotable unida a estudios de ingeniería del tiempo y de la cobertura espacio-tiempo. Según el relato, los alemanes avanzaron con bastante éxito; al parecer la máquina existió y habría permitido viajar en el tiempo cambiando aspectos de la historia actual… aunque no hay plena certeza de todo lo que llegaron a hacer.
Viaje en el tiempo con la Puerta del Tiempo

Lo que se sabe hoy de la máquina del tiempo alemana Die Glocke llega sobre todo a través del investigador polaco Igor Witkowski, quien sacó a la luz el expediente. Su acceso al proyecto nazi secreto —manejado por el general Hans Kammler en la Alemania de 1937— pasó por las declaraciones de un militar de las SS encargado de la seguridad del perímetro donde se hacían las pruebas.
Ese militar describía una máquina con muchos detalles técnicos, una energía inagotable y, por otro lado, lo que él mismo vinculaba a la ingeniería en el tiempo.
¿Existe la máquina del tiempo? Tür, Kronos y portador de luz
El doctor Felipe Botaya cuenta que en 1942 existió un proyecto militar llamado Tür —en alemán, «Puerta»—. En plena guerra, a partir de agosto de 1943, ese proyecto se subdivide en dos: uno llamado Kronos y otro «portal de luz», que era la Die Glocke. Así nace el secreto «puerta, kronos y portador de luz»: una investigación de distorsión del tiempo.
Cinco expertos alemanes en física y matemáticas —doctores científicos de la época—, un asistente con conocimientos en ondas, vértices y gravitación, varias entidades o empresas y la oficina militar del momento se involucraron en la construcción.
El desarrollo Kronos con la Die Glocke dilató plazos y recibió el epígrafe de decisivo para la guerra: lo que fuese, tenía que servir a la victoria. Buscaban algo revolucionario que rompiera los parámetros de la investigación de entonces.
Diseño alegado de la Die Glocke
En el relato del dossier, la máquina del tiempo es una derivación de la famosa Die Glocke: unos 3 metros de altura por 2 de diámetro, forma de campana, pedestal metálico muy fuerte, y dos cilindros de un metro de diámetro uno sobre otro en un eje rígido, girando en sentido inverso a altísima velocidad. Quien quiera otro hilo de «viajeros» puede cruzar también el Proyecto Montauk y Stranger Things.
Añadieron un componente que aún se discute: el Xerum 525, descrito como mercurio de altísima pureza. La máquina se colocaba en una cámara subterránea —como una piscina sin agua—, rodeada de una especie de aire o de mosaicos de cerámica, con base de goma gruesa.
Al ponerse en marcha, generaba un ruido como un enjambre de abejas muy potente —se atribuye a cables de alta tensión enormes— y disponía de una central eléctrica propia para el suministro.

Prueba de la Die Glocke
Se hicieron muchas pruebas. La máquina se puso en marcha de forma rudimentaria y provocó accidentes: mueren aproximadamente unos ocho científicos por alta radiación. Tienen que operar a unos 200 metros, en una cámara blindada con plomo. Se dice que se filmó, pero el destino de esas filmaciones sigue sin aclararse.
Primero se prueba sobre material no vivo —produce efectos—; luego, aplicada a plantas, insectos o pequeños mamíferos, acaba matándolos. A través de los experimentos van puliendo y actualizando el funcionamiento.
El comandante de las SS científicas da impulso a las operaciones secretas y ultra-secretas, y sobre todo a esta máquina. Era moderno desde el punto de vista de la investigación; los agentes aliados, según el relato, jamás descubrieron que el proyecto existía.
Máquina del tiempo real: Marcos Pinel en España
El investigador español Juan José Benítez reveló que en España, hace unos cuarenta años, hubo un científico —Marcos Pinel— que trabajó en una nueva versión parecida a la campana. Desarrolló un motor generador que debía retroalimentarse a sí mismo: cuanto más se alimenta, más potencia genera.
Es una especie de vórtice energético. Los imanes no se comportan como los habituales: la carga no va de polo norte a polo sur. Pinel sostiene que en el imán el polo norte y el polo sur van hacia el centro —no viajan del norte al sur—. Sobre ese desarrollo magnético crea la máquina: energía prácticamente infinita y una velocidad de rotación inmensa. Ofrece el experimento a la Armada española e incluso escribe al Rey, entonces también jefe de Estado.

Estudio de la máquina del tiempo – La Campana Nazi
Cuando la Armada se hace eco del aparato, lo mete en un laboratorio de ensayo. Científicos de defensa estudian el motor generador y lo ponen a funcionar. El creador advierte: no le entreguen demasiado amperaje, porque en un momento concreto puede producir efectos negativos al ser humano.
Los científicos militares sumaron amperaje y más y más; la máquina giró a una velocidad increíble hasta que fue imposible medir las revoluciones por segundo.
Cuentan que, en un momento concreto, las caras de los científicos y todo el entorno cerca del motor empiezan a distorsionarse y a moverse; se produce una reducción de luz, como si la máquina absorbiera la luz a la par que giraba. Incluso afirman que llegó a desaparecer uno de los científicos que estaban en la prueba.
Marcos Pinel y el generador electromagnético
Marcos Pinel fue propuesto en 1980 al Premio Nobel de Física. No hablamos de alguien que agarra imanes «deportivamente»: tiene gran preparación y se cuenta una patente de 1974 con información —tal vez no toda— sobre el funcionamiento de ese generador magnético tan peculiar.
La deformación de la luz y el magnetismo van ligados a un tercer factor: el tiempo. La física teórica habla de esa relación de campos. Es posible que Pinel no supiera nada de la presión alemana de 1942-43 sobre Kronos ni sobre el proyecto Puerta.
Llega a conclusiones por otro camino. Lo curioso es el paralelo: una Alemania que hace experimentos muy similares a los de este español, y ambos arriban a ideas o efectos parecidos. Para el marco de recuerdos y líneas temporales alternativas, véase también el efecto Mandela y los universos paralelos.
Die Glocke: la máquina del tiempo inventada por los nazis
Algo hay donde los alemanes comenzaron a trabajar y que otra gente sigue investigando —con o sin conexión directa—: una física exótica. Se ha dado continuación al proyecto campana y a la máquina del tiempo del Proyecto Kronos. La Wikipedia recoge la entrada Die Glocke como síntesis del mito moderno.
Hay una física de consumo público —Proyecto Kronos, la Campana, la Puerta del Tiempo— y, según el relato, una física secreta que solo trabajan algunos expertos y que no se ha podido publicar. El vídeo en español del final reabre la campana nazi ante la cámara.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Die Glocke o la Nazi Bell?
Die Glocke («la Campana») es el nombre que el dossier da a una máquina alemana del Proyecto Kronos: forma de campana, ~3×2 m, dos cilindros en giro inverso y el controvertido Xerum 525. Forma parte del mito de la «Puerta del Tiempo» nazi.
¿Quién reveló el expediente de la campana nazi?
El investigador polaco Igor Witkowski, a partir de declaraciones de un militar de las SS ligado a la seguridad del perímetro de pruebas bajo el general Hans Kammler.
¿Qué son Tür, Kronos y el portador de luz?
Según el doctor Felipe Botaya, en 1942 existió el proyecto Tür («Puerta»); desde agosto de 1943 se divide en Kronos y un «portal de luz» identificado con Die Glocke: el trío «puerta, kronos y portador de luz».
¿Qué tiene que ver Marcos Pinel con Die Glocke?
Juan José Benítez relató que Pinel, en España, construyó un generador magnético parecido a la campana, lo ofreció a la Armada y al Rey, y fue propuesto al Nobel de Física en 1980. Puede leerse como paralelo independiente, no como copia consciente de Kronos.
¿Qué efectos se atribuyen a las pruebas de la Die Glocke?
Accidentes por radiación (~8 científicos muertos), operación a 200 m en cámara de plomo, efectos sobre material inerte y muerte de plantas, insectos y pequeños mamíferos; en el relato español de Pinel, distorsión visual, absorción de luz y la alegada desaparición de un científico.



