En Volver al Futuro un hombre se hace millonario robando un almanaque de resultados deportivos: viaja al pasado, apuesta y amasa fortuna. El expediente que abrimos aquí cuenta otra versión del mismo fantasía… pero ambientada en Wall Street. Se llama Andrew Carlssin, y según el relato que corrió en 2003 convirtió ochocientos dólares en casi trescientos cincuenta millones… porque, decía, venía del futuro.
En este dossier de misterio recorremos el caso: las 126 operaciones imposibles, el interrogatorio del FBI, la confesión del año 2256, las predicciones (Irak, Bin Laden, la cura del SIDA), la ausencia de registros civiles y la cita del 2 de abril a la que nunca llegó.
Si te interesan otras piezas del mismo pasillo —cámaras que «tragan» peatones o teorías sobre el tiempo acelerado—, el archivo ya guardó el viajero filmado en Pensilvania y el fenómeno de los días que se acortan. Y si el debate entre recuerdo y realidad te llama, está también el efecto Mandela.
Andrew Carlssin, el viajero del tiempo en la bolsa
Era el año 2003 y la bolsa de valores pasaba por un momento sensible: tras la resaca de la burbuja puntocom, cualquier racha perfecta brillaba demasiado. De pronto algo resaltó a ojos de inversionistas y supervisores: un hombre llamado Andrew Carlssin —44 años, según el relato— obtenía ganancias poco usuales. Empezó con 800 dólares y, en apenas dos semanas, registraba una cartera cercana a los 350 millones de dólares.
No era una sola apuesta afortunada. Las inversiones de Carlssin —en total 126— eran de altísimo riesgo… y en todas acertó. Eso era, para cualquier analista, simplemente imposible sin información privilegiada. El FBI lo citó a interrogatorio. Bajo custodia, Andrew admitió frente a los agentes algo que no esperaban oír: que era un viajero del tiempo proveniente del año 2256.
Los agentes, ante la precisión de la información que manejaba, lo retuvieron y siguieron preguntando. Carlssin les dijo:
No estoy en capacidad de ayudarme a mí mismo, por eso debo generar recursos económicos para subsistir; es difícil, sabiendo lo que sé, tratar de errar a propósito para perder dinero en una operación y en otra para que parezca real… pero me he dejado llevar por la codicia.

Andrew Carlssin: predicciones ante el FBI
Carlssin explicó a los agentes que, en su época, se conocía toda la información de las operaciones de bolsa de estos años: se estudiaban como casos de hecho en la economía del futuro. Cualquiera con ese mapa, decía, se vería tentado a usarlo. Pero no solo reveló detalles bursátiles. Quiso probar lo que decía con una serie de predicciones que, según el relato, dejaron impactados a los agentes:
- Proporcionó la fecha exacta de la invasión de Irak.
- Ofreció información del paradero exacto de Osama Bin Laden.
- Dijo saber la cura para el SIDA… y también la entregó.
Una de las declaraciones más resaltantes del interrogatorio fue cómo percibían el tiempo «ellos» en el futuro. Carlssin dijo:
El tiempo lo es todo: todo en el universo se mueve, se gobierna y funciona gracias al tiempo. Yo, en este instante, estoy aquí con ustedes en esta época; por lo tanto, este es mi tiempo.

Andrew Carlssin: la verdad del expediente
El viajero solo pedía, a cambio, que lo dejaran ir para regresar a su máquina del tiempo y volver al futuro. Los agentes accedieron a liberarlo… solo si los llevaba hasta donde estuviera la máquina y les decía cómo funcionaba. Andrew se negó: esa información podía caer en manos peligrosas, y no convenía que en esta época se conociera aún cómo viajar en el tiempo.
Aunque el FBI —sigue el relato— trató de investigar la vida de Andrew Carlssin por todas las fuentes posibles, no pudo obtener registro más allá de algunos meses… a pesar de que él tenía 44 años al momento del arresto. Algo muy extraño: parecía indicar que, antes de esa fecha, él no hubiera existido.
Hay también una carpeta paralela que suele abrirse cuando se busca el origen del texto: la pieza circuló primero como relato de Weekly World News (tabloide satírico estadounidense) y luego se reenvió como si fuera cable serio. Fuentes posteriores —desde reconstrucciones en español hasta la entrada de Wikipedia en inglés sobre Andrew Carlssin— marcan ese origen. Eso no borra el gancho del expediente; explica por qué el mito viajó tan lejos. Quien quiera el mapa teórico del viaje en el tiempo puede abrir esa carpeta; quien quiera el origen periodístico del bulo, la reconstrucción de Red LCC.
Andrew Carlssin sigue vivo… ¿o en otro tiempo?
Carlssin fue puesto en libertad bajo presentación, pero tenía pendiente una audiencia el 2 de abril de 2003. Su abogado había pautado una cita para reunirse y preparar los alegatos del juicio… y Carlssin no se presentó. Desde ese momento los medios del relato no reportaron más sobre su paradero. Solo se puede afirmar, como cierra el relato, que logró escapar… y que, tal vez, vivió en otro tiempo —o en el suyo propio.
El archivo deja la pregunta abierta junto a otros «viajeros» del mismo pasillo —como el Proyecto Filadelfia—: ¿fue un tipster con suerte imposible, un cuento de tabloide que Yahoo y los foros convirtieron en leyenda… o el hombre de 2256 que, al sentir la codicia, olvidó fallar a propósito? El caso sigue abierto.
Preguntas frecuentes sobre Andrew Carlssin
¿Quién es Andrew Carlssin?
Según el relato que se viralizó en 2003, un hombre de 44 años que convirtió 800 dólares en unos 350 millones en dos semanas en la bolsa estadounidense y, al ser interrogado, dijo ser un viajero del tiempo del año 2256.
¿Cuántas operaciones hizo y cuánto ganó?
El hilo clásico habla de 126 operaciones de altísimo riesgo, todas acertadas, partiendo de 800 dólares hasta cerca de 350 millones en aproximadamente dos semanas.
¿Qué predicciones ofreció al FBI?
La fecha exacta de la invasión de Irak, el paradero de Osama Bin Laden y una cura para el SIDA —a cambio, pedía que lo dejaran volver a su máquina del tiempo.
¿Por qué no hay registros previos de su vida?
En el relato, las pesquisas solo hallaron rastro de unos meses anteriores al arresto, pese a sus 44 años: como si antes de esa fecha no hubiera existido.
¿Qué pasó el 2 de abril de 2003?
Tenía cita con su abogado para preparar la audiencia y no se presentó. Desde entonces el paradero de Carlssin —en el mito— queda en blanco: fuga, otro tiempo… o el cierre natural de una leyenda urbana.
Vídeo: el caso Andrew Carlssin en español
Para cerrar el expediente, un resumen audiovisual en español del mismo nombre, el mismo año 2256 y el mismo gancho bursátil:



