En la era dorada de Hollywood, Marilyn Monroe opacó a todas las demás con una serie de películas exitosas. En los años 50 su apariencia la convirtió en una de las mujeres más fotografiadas del planeta. Pero a las 3:45 a. m. del fatídico 5 de agosto de 1962 fue encontrada muerta en su casa de Los Ángeles. Ese hallazgo abrió uno de los grandes enigmas del siglo XX: el misterio de la muerte de Marilyn Monroe, que este expediente reabre sin cambiar de ángulo.
Doce días después, el médico forense enfrentó a la prensa mundial. Sus hallazgos no fueron concluyentes: la palabra «probablemente» dejó la puerta abierta a teorías de conspiración —incluida la afirmación de que la asesinaron—. Décadas más tarde, el patólogo forense Richard Shepherd vuelve sobre el informe de autopsia y sobre antecedentes médicos privados aparecidos con el tiempo. Shepherd, con trayectoria en investigaciones como el 11 de septiembre y la muerte de la princesa Diana, cree poder cerrar rumores con evidencia clínica. Carpetas hermanas como el caso John F. Kennedy o el efecto Mandela y los recuerdos de mundos paralelos cruzan el mismo mapa de poder, memoria y duda pública.
Informe forense de autopsia de Marilyn Monroe
Shepherd desempolva el expediente de Marilyn y revela detalles poco conocidos a partir de sus antecedentes médicos privados: una investigación forense nueva sobre un caso presentado como «verdad revelada»: autopsia, toxicología, habitación, psiquiatra.
Muerte de Marilyn Monroe: el 4 de agosto de 1962
El 4 de agosto de 1962 Marilyn estaba en su casa, en un receso de su nueva película. Tras una serie de relaciones con hombres poderosos —entre ellos el presidente John F. Kennedy— su vida estaba en una encrucijada. A sus 36 años quería que la tomaran en serio como actriz; Hollywood, en cambio, la dejaba otra vez en el rol de la «rubia tonta».
Ese día, hacia las 9 de la mañana, llegó a su casa Lawrence Schiller, fotógrafo de la nueva película. Ella le había permitido una serie de fotos reveladoras que salieron en la revista Playboy de junio de 1962. De ahí que el informe de autopsia subrayara que Marilyn se mantenía en excelente condición física. Quien quiera el mapa de poder y rumores de la época puede cruzar también el expediente Warren.

Vida de Marilyn Monroe: de Norma Jean a Hollywood
Nació como Norma Jean Mortenson en 1926. Entró a Hollywood a los 20 años tras firmar un contrato de seis meses con 20th Century Fox. Entendió que la industria necesitaba un nuevo símbolo sexual y estaba dispuesta a construirlo. Cambió su nombre a Marilyn Monroe; usaba su cuerpo sin el sentido de vergüenza o culpa que muchos esperaban: bella, joven y con gran talento.
A los 23 años posó para su primera fotografía desnuda y se convirtió en una de las pin-ups más recordadas de la guerra de Corea. De vuelta en Hollywood, la fama llegó con películas exitosas. La «rubia tonta» comprendió que su éxito dependía de la apariencia y del personaje que había creado: sabía que era un producto de publicidad y fue muy buena construyendo esa imagen.
Cirugías, autopsia y la habitación de Los Ángeles
A los 24 años acudió al cirujano plástico por un implante de barbilla. Tras una caída en casa volvió por un golpe en la nariz; el médico advirtió que el cartílago de la barbilla se iba disolviendo y haría falta otra intervención. El expediente guarda ese detalle como parte del cuerpo que Hollywood moldeaba.
En junio de 1962 su vida personal se derrumbaba. El informe de autopsia describe cambios en el estómago —congestión clara con hemorragia petequial submucosa— compatibles con un alto consumo de fármacos. La pared gástrica se veía bastante roja, propio de alguien que había tomado medicamentos poco antes de morir; el patólogo de entonces no halló restos identificables en el estómago. ¿Cuáles eran esos medicamentos y cómo llegaron ahí? Esa sigue siendo la clave del misterio.
En la habitación de su casa de Los Ángeles había ocho tipos distintos de medicamentos. Una causa central de su estrés era la incapacidad para dormir. El informe toxicológico indica que le habían prescrito, cuatro días antes de su muerte, 50 cápsulas de hidrato de cloral: un sedante que deprime el sistema nervioso central y facilita el sueño, pero que en exceso puede comprometer la respiración. No se detallan dosis ni métodos: solo lo que el informe forense ya documentaba.

Insomnio, ansiedad, alcoholismo y el despido de Fox
Desde niña dormía mal. En la infancia pasó por unos nueve hogares de orfanato: su madre la dio en adopción a los dos años. El insomnio adulto era crónico. Los sedantes dejaban «resaca»; para arrancar el día usaba dexedrina, una anfetamina. La receta tenía fecha de apenas un mes antes de su muerte y figuraba entre papeles privados subastados en 2013. El círculo era vicioso: sedantes de noche, anfetaminas de mañana —y cada vez más hidrato de cloral para contrarrestar la dexedrina.
Le habían prescrito cuatro cápsulas de hidrato de cloral al día; en la botella solo quedaban diez, así que en los cuatro días previos habría tomado unas cuarenta. El nivel en sangre era de 8 mg%: elevado, pero no en rango letal por sí solo. Había que buscar otra pieza.
Aun con sedantes, muchas noches seguía despierta y molesta. En la habitación había también Librium, indicado para la ansiedad. La autopsia muestra que se lo recetaron el 7 de junio de 1962, menos de dos meses antes de morir —la misma fecha en que la despidieron de su última película. ¿Acaso ese rechazo empujó el desenlace? El expediente deja la pregunta abierta y sigue el rastro clínico.
Había vuelto a rodar en abril de 1962 otra vez como «rubia tonta». A mediados de los treinta estaba cansada de ese rol y quería papeles serios, pero el contrato con Fox la atrapaba en lo de siempre. En los dos primeros meses de filmación canceló grabaciones 17 veces y usaba alcohol para modular lo que sentía. El alcoholismo afectaba sus actuaciones. El último choque fuerte con el estudio llegó unas diez semanas antes de su muerte: desobedeció órdenes y voló a Nueva York para el cumpleaños de su amante, el presidente Kennedy.
Le atraían los hombres mayores y poderosos. Su segundo matrimonio fue con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio; unos dieciocho meses antes de morir se divorció de su tercer marido, el dramaturgo Arthur Miller. La relación con Kennedy se intensificó después. El 19 de mayo de 1962 cantó en el cumpleaños del presidente: la actuación, exageradamente sensual y con signos de alcohol o medicación, tuvo efectos perjudiciales. Kennedy se distanció; Fox también.
La noticia del despido saltó en una columna de chismes el 7 de junio; al día siguiente el estudio lo confirmó. El informe de autopsia refleja un salto de ansiedad: el médico le recetó 5 mg de Librium y luego duplicó la dosis. Una semana más tarde volvió y le prescritieron un antidepresivo más fuerte. La dose solo subía: alguien bajo estrés extremo en los meses finales.
Antidepresivos, el último día y el hallazgo
Vida personal y profesional en crisis: círculo de antidepresivos y sedantes, alcohol y depresión clínica. La mesa de noche llena de fármacos potencialmente mortales. ¿Se rindió? Aunque arrastraba depresión casi toda la vida, el informe no muestra que hubiera tomado Librium suficiente como para explicar la muerte por ese fármaco solo.
Aun con angustia mental, luchó contra el estudio: agentes de prensa, publicistas, abogados. Cinco días antes de morir, Fox firmó con ella un contrato de 2,5 millones de dólares por dos películas.
El último día, a las 16:00, tras una reunión con su publicista, el ánimo empeoró de forma dramática. Su ama de casa, tan preocupada, llamó al psiquiatra. Cuando él llegó, Marilyn estaba histérica, abrumada por sí misma; el doctor trató de calmarla más de una hora. Según el informe policial, pidió a la ama de casa que se quedara esa noche. A las 19:00 recibió una llamada de Joe DiMaggio Jr., su hijastro: habló con fuerza y buen ánimo. A las 20:00 avisó que se iba a dormir: fue la última vez que se la vio con vida.
Su historial psicológico describe miedos severos, depresiones frecuentes y cambios de humor abruptos. Hoy se hablaría de trastorno bipolar: un desequilibrio de neurotransmisores entendido como marco clínico, no como sentencia moral.
Los pensamientos suicidas no le eran desconocidos. El informe sitúa el inicio de la toma de medicamentos esa noche hacia las 20:30. A las 03:30 la ama de casa vio luz bajo la puerta cerrada; desde la ventana, Marilyn boca abajo en la cama, con aspecto extraño. A las 03:40 forzaron la puerta. Minutos después el psiquiatra dijo: «la perdimos». Sin signos vitales; a las 03:50 se declaró la muerte. A las 04:35 ama de casa y dos médicos alertaron a emergencias.
La prensa, al ver las píldoras junto a la cama, habló de suicidio por sobredosis de sedantes. No era la primera vez que Marilyn había atravesado crisis con pedidos de ayuda y rescate; el relato psicológico sugiere que esa noche el patrón se repitió… excepto el rescate. Doce días después, el forense de Los Ángeles anunció resultados oficiales —y las especulaciones de asesinato no se apagaron.
Conspiración Kennedy, Nembutal y la conclusión forense
Una sospecha persistente apunta a los Kennedy. Tras la relación con el presidente, se habló también de Bobby Kennedy; ambos se habrían distanciado semanas antes. Circulaba que Marilyn esperaba que Bobby dejara a su esposa, y que estaba a punto de revelar la relación en una conferencia de prensa —con secretos que el clan no quería aireados.
En 1990 surgió otra versión: un paramédico la estaba reanimando cuando el psiquiatra habría intervenido con una jeringa de fenobarbital al corazón y costillas quebradas, actuando —se decía— por instrucciones de los Kennedy. La autopsia la desmiente: no había marcas de inyección en el pecho ni costillas perforadas. Como otras especulaciones de violencia física, esa teoría no sostiene el cuerpo del expediente.
La toxicología muestra otra droga en sangre: Nembutal, un barbitúrico potente contra el insomnio, con una botella vacía en la mesita. Marilyn había usado barbitúricos antes; psiquiatra y médico personal querían reducir la dependencia, bajo presión del estudio para que «actuara normal». Ese plan se vino abajo dos días antes de su muerte. Combinar hidrato de cloral y Nembutal puede deprimir de forma crítica la respiración. La autopsia indica una gran cantidad de hidrato de cloral la noche fatal. Prescribir ambos a la vez, en este relato, fue como firmar una sentencia.
El médico negó bajo juramento haber dado esas dos dosis. Shepherd halló evidencia de la doble prescripción días antes: las declaraciones no cuadraban. Los efectos combinados fueron tan rápidos que Marilyn no alcanzó a hacer la llamada de auxilio que en crisis previas sí había hecho. En niveles altos, esos sedantes afectan los centros cerebrales que controlan la respiración: esta se vuelve lenta y superficial hasta privar al cuerpo de oxígeno. No se entra en el «cómo hacerlo»: basta la lectura forense.
Conclusión del expediente: no hay conspiración demostrada; no hay evidencia de golpes, moretones, asfixia ni marcas de violencia. La misteriosa muerte de Marilyn Monroe, releída sobre la autopsia, apunta a una intoxicación por barbitúricos recetados —una combinación negligente atribuida a su psiquiatra—. Muerte accidental asociada a negligencia médica, no un «asesinato de Estado» ni un intento de suicidio consumado al estilo de las teorías de pasillo. Fuentes de contexto histórico: la entrada de Muerte de Marilyn Monroe en Wikipedia y el dossier paralelo del Death of Marilyn Monroe.

Preguntas frecuentes sobre la muerte de Marilyn Monroe
¿A qué hora encontraron muerta a Marilyn Monroe?
El hallazgo se sitúa hacia las 3:45 a. m. del 5 de agosto de 1962 en su casa de Los Ángeles, tras forzar la puerta alrededor de las 3:40 y declarar la muerte a las 3:50.
¿Qué concluyó Richard Shepherd sobre la autopsia?
Que la combinación prescrita de Nembutal e hidrato de cloral explica una muerte accidental por intoxicación, ligada a negligencia médica, y no a un asesinato conspirativo con violencia física.
¿Hay pruebas de que los Kennedy la asesinaran?
Circula el rumor (relación con JFK y Bobby; posible revelación pública) y la teoría de 1990 de la jeringa al corazón, pero la autopsia la desmiente: sin marcas de inyección ni costillas perforadas.
¿Qué medicamentos había en su habitación?
Ocho tipos distintos, entre ellos hidrato de cloral, Librium, dexedrina y Nembutal. Constan las recetas y la toxicología, nunca instrucciones de uso.
¿Firmó Fox un contrato nuevo antes de su muerte?
Sí: cinco días antes, según el relato, Century Fox firmó 2,5 millones de dólares por dos películas tras el litigio posterior al despido del 7–8 de junio de 1962.
Para cerrar, un vídeo en español: la última carta de Marilyn Monroe.



