Registro OBS-2018-64 · recorte OBS-SLI/HE. Una farola naranja. Un paso. El zumbido se corta. En la acera parece un don: el poste se rindió porque tú pasaste. El archivo vivo de este sitio, el 12 de diciembre de 2018, lo llamó poderes sobrehumanos y «hombres eléctricos», y pegó ahí el nombre efecto SLI.
De esa escena sale, entonces, la ficha. Hilary Evans, en 1993, nombró el relato —Street Light Interference, SLIder— recogiendo cartas, no un voltímetro. Y el poste ya tenía otra explicación: la lámpara de sodio de alta presión, al final de su vida, cicla sola, así que el peatón que lleva la cuenta del hit y tira el miss acaba creyéndose la causa.
Este expediente no jura PK. Deja la acera y sigue a Evans, al sodio y al sesgo como lo que esa farola empuja. El misterio es más corto de lo que vendió 2018: una lámpara, un peatón, y la gana de ser la causa. Quien busque un texto que «te describe» tiene el efecto Forer.
De qué trata este expediente
- ¿Qué es el efecto SLI?
- ¿Quién acuñó SLIder: Hilary Evans?
- ¿La evidencia es clara o era el titular de 2018?
- ¿Por qué se apagan solas las farolas de sodio?
- ¿Fotocélula, vibración, faros: basta el poste?
- ¿La estática o las proteínas apagan un farol?
- ¿Es sesgo de atención — recordar el hit?
- ¿Existen los «hombres eléctricos»?
- ¿Qué circula en 2026, con LED?
- FAQ — efecto SLI y faroles que se apagan
¿Qué es el efecto SLI?
SLI es la sigla inglesa de Street Light Interference: interferencia del alumbrado público. El relato dice que ciertas personas —SLIders, no «SLAIDER»— apagan o encienden faroles al pasar, a pie o en coche, más a menudo de lo que el azar permitiría. A veces una sola lámpara. A veces, en la versión fuerte, una fila de sodio, cada una rindiéndose cuando el testigo se acerca. El live de 2018 lo vendió como control de la electricidad. El archivo de Evans es más seco: involuntario, de ordinario espontáneo, y —él mismo lo escribió en 1993— no a la carta.
Eso importa. Un poder que no se puede pedir no se puede poner en un banco de pruebas sin paciencia. Wikipedia resume el estado del caso sin romance: el efecto nunca se ha demostrado en un experimento científico; quienes lo reclaman no lo reproducen a demanda. El titular «hombres eléctricos» es folklore de recorte. El objeto de este dossier es más estrecho: un peatón, un poste, y tres carpetas que el viral pega.
Señal de archivo: el titular vende un cuerpo que manda sobre la red. El expediente guarda una lámpara que ya ciclaba y una mirada que lleva la cuenta. Una cosa es el escalofrío. Otra, el balasto.
¿Quién acuñó SLIder: Hilary Evans?
Hilary Agard Evans, Shrewsbury, 6 de marzo de 1929 – 27 de julio de 2011. Pictorial archivist con Mary Evans (biblioteca de imágenes, 1964). Co-fundador, en 1981, de la Association for the Scientific Study of Anomalous Phenomena —ASSAP—. En ovnis se inclinó a la hipótesis psicosocial: visión cultural, no hangar. En faroles, recogió cartas. El libro de 1993, The SLI Effect, lo publicó ASSAP (ISBN 0-9521311-0-2). El de 2010, SLIdERS: The Enigma of Streetlight Interference, Anomalist Books, fue el último. En medio, un buzón: Street Lamp Interference Data Exchange, SLIDE. La copia ASSAP de 2005 avisa de que el proyecto ya no existía; la asociación, sí. En 2026 ASSAP sigue colgando la guía de Gary Rowe.
Evans no firmó un voltímetro. Firmó un provisional assessment. Su frase más citada —el fenómeno «no encaja con lo que sabemos de cómo la gente interactúa con el mundo físico»— es una apuesta de archivo, no un resultado de cámara. Rowe, el 12 de noviembre de 2020, pone el orden que el live de 2018 saltó: primero el fallo eléctrico o mecánico; después, si queda algo, lo demás. Un sujeto que doblegara un farol de red, dice, debería poder con una linterna de batería. El live no trajo la linterna. Trajo proteínas.
En español el apodo es más casero: apagafarolas. El recorte de 2018 lo disfrazó de don. El expediente lo deja en lo que es: un nombre de club para un susto de acera.
X (ES): SoyDeusman mueve el mismo objeto cultural —el peatón y el farol— en español. Es vector, no acta de ASSAP. El relato cabe en un tuit. La lámpara, no.
¿La evidencia es clara o era el titular de 2018?
No es clara. El H2 del live decía exactamente eso: los hombres que enloquecen los faroles «no es una leyenda». Debajo, una contradicción que el recorte no vio: si el efecto no se puede pedir, la muestra científica se resiste; si «se repite muy a menudo», debería poderse filmar con un móvil y un cuaderno. Benjamin Radford, en Skeptical Inquirer de diciembre de 2024, le propone a una lectora lo obvio: caminar bajo muchas farolas —un centenar, no tres— y anotar todas, las que se apagan y las que no. Hits y misses. Kate no contestó. El Center for Inquiry Investigations Group sigue teniendo un premio para quien lleve un efecto a demanda. Este pase no archiva a nadie cobrándolo.
Massimo Polidoro, en el mismo magazine, noviembre-diciembre de 2008 (vol. 32, n.º 6), ya había dejado la carpeta cognitiva: correlación no es causación; sesgo de confirmación. La gente nota más el farol que se apaga cerca que el que se apaga a dos manzanas o el que sigue encendido sobre la cabeza. Un ingeniero de sodio de alta presión de General Electric, citado por Cecil Adams en The Straight Dope el 28 de octubre de 1994 y recogido por Polidoro, lo redujo a una frase que el live no copió: combinación de coincidencia y wishful thinking. Lo paranormal, añadió Polidoro, es la posibilidad menos probable.
Mark Pilkington, en The Guardian del 29 de julio de 2004, fue igual de seco con la mayoría de los «sliding»: sodio y mercurio que ciclan al gastarse; fotocélulas con glitch; el cerebro de patrones que cierra el círculo. El live convirtió esa mayoría en un misterio sin explicación. El expediente la devuelve al poste.
¿Por qué se apagan solas las farolas de sodio?
Porque el HID se está muriendo, y se muere en bucle. En una lámpara de sodio de alta presión saturada, al final de vida, material de los electrodos ensucia el tubo de arco. El tubo absorbe más luz, trabaja más caliente, sube la presión del gas, cae más voltaje. El balasto —el equipo que limita corriente y vuelve a encender el arco— deja de poder sostener la descarga. Se apaga. Se enfría. Baja la presión. El balasto reenciende. Brillo un rato, oscuridad, otra vez. A menudo arranca blanco-azulado y vira a rojo-naranja antes de caer. Wikipedia lo describe en la ficha de la lámpara de vapor de sodio, sección End of life. No es un peatón. Es un tubo sucio y un transformador obstinado.
Algunos ignitores, tras varios ciclos, se rinden para no matar el balasto. Si alguien corta y restablece la corriente —un coche, una bajada de red, un técnico de día— el aparato vuelve a intentarlo. Eso, desde la acera, parece que «te hizo caso». El sodio de baja presión (SOX, el amarillo de laboratorio) no cicla igual: o no enciende, o se queda en el rojo de arranque. El live no distinguió HPS de SOX de LED. El viral tampoco. El still de este dossier es esa farola —carpeta eléctrica—, no la foto de un don.

Philips dejó de fabricar SOX: el último lote salió de Hamilton, Escocia, el 31 de diciembre de 2019. Desde mediados de los 2010 las ciudades cambian el naranja por LED. Toronto Hydro, en un informe de alumbrado de 2026, dice lo que los almacenes ya sabían: los fabricantes discontinuaron luminarias de sodio y de halogenuros; el recambio, miles al año, ya va a diodo. El mueble de la leyenda se está retirando. Eso no cierra el folklore. Cierra, en muchos postes, el cycling que lo alimentaba.
¿Fotocélula, vibración, faros: basta el poste?
Casi siempre. Rowe, que investigó SLI para ASSAP y avisa de no tocar el metal —240 voltios de red, tensiones de encendido más altas, suelo a potencial de red en fallos que él mismo vio—, lista lo que un técnico encuentra antes que un psíquico. Conexión floja: el poste alto amplifica la vibración del paso o del coche y hace y deshace el contacto en la cabeza de lámpara. Fotocélula: nidos, heces, hojas, niebla, nubes, pintura, el ojo del sensor mirando hacia abajo; o al revés, un aumento de luz —faros, una casa que se enciende, un reflejo— cuando el aparato acaba de decidir que es de noche. Reloj o temporizador con el contacto sucio, al límite, sensible a un temblor. Lámparas de jardín con infrarrojo o con horario: Polidoro las metió en la mezcla de 2008. Un corte de red, dos calles más allá, apaga el mismo circuito. El estroboscópico del mercurio, en coche, da la sensación de que cada lámpara «se enciende» al llegar.
Al alba y al atardecer, dice Rowe, la probabilidad de coincidir con el encendido o el apagado programado sube de golpe. Pocas personas están lejos de un farol. Alguien, ahora mismo, se acerca a uno que iba a apagarse igual. El live llamó a eso evidencia. El técnico llama a eso martes.
TikTok (ES): El Bosque de Lohana mueve el cluster hispano del apagafarolas. Es el formato 2026 del mismo recorte: acera, noche, farol. No es un parte del ayuntamiento ni un osciloscopio.
¿La estática o las proteínas apagan un farol?
No en este archivo. El live de 2018 dejó la estática como hipótesis «abierta» y, cuando preguntó cómo se carga un cuerpo, contestó con actividad muscular y «grupos proteicos» distintos. Eso no está en Evans. No está en Rowe. No está en la ficha del sodio. Es física de recorte. Un HID de calle trabaja con red y con un balasto pensado para reavivar un arco; el peatón no es un terminal de ese circuito. Este expediente no inventa milijulios ni «diez veces más electricidad». No hay, en este pase, un paper que ponga a un SLIder apagando un HPS a dos metros con su carga de alfombra.
Rowe lo dice al revés, y basta: si el don doblega un farol de red, que doblegue una linterna. El test cabe en un cajón. El live prefirió el misterio de las proteínas. El viral de 2026 prefiere el de los chakras o «una energía». Se anota como folklore. No se archiva como SI.
¿Es sesgo de atención — recordar el hit?
Es la carpeta que el live llamó «ilusión» y no abrió. Polidoro: se nota el cambio cerca, no el estado estable, no el cambio lejos. Radford: es el mismo truco de «controlar nubes» —si esperas lo suficiente, una se deshace— y el de los semáforos cuando llegas tarde. Rowe añade el primo Traffic Light Interference: el conductor que «pide» verde y, a veces, lo recibe. Nadie filma los rojos. El efecto Forer de este mismo archivo es la prima de salón: un texto genérico que parece escrito para ti. El farol hace lo mismo con el tiempo. Te apaga a ti porque tú estabas debajo. Las otras mil lámparas de la semana no entran en el relato.
Ver un rostro en una mancha es otra prima. Las caras de Bélmez viven de esa gana de patrón. El cemento no es un HID. El mecanismo de la mirada, sí: el hit se queda; el miss, no. El live de 2018 necesitaba que la ilusión fuera la tesis débil de «los escépticos». El expediente la deja como la tesis que sí tiene papel —Polidoro 2008, Radford 2024— junto al cycling que sí tiene ficha de lámpara.
Traducción ES: Cada noche, al pasear al perro, UNA farola se apaga cuando paso… a veces la misma, otras distinta. Luego se enciende.
El tuit es el protocolo que Radford pediría, sin el cuaderno: una, a veces la misma, a veces otra, y el reencendido. Eso encaja con cycling y con fotocélula. Encaja con el perro y la noche, que es cuando uno mira hacia arriba. No encaja con un don que elige. El miss —las farolas que no se apagaron— no cabe en 280 caracteres.
¿Existen los «hombres eléctricos»?
Como apodo de tabloide, sí. Como ficha, no en este pase. Pilkington (Guardian, 2004) recoge la etiqueta High Voltage Syndrome y una ristra de anécdotas: una joven estadounidense de 1837 que daba calambres; Vyvyan Jones, de Bristol, 1976, después de un brazo roto; Jacqueline Priestman, Manchester, 1983, con un inventario de aspiradoras, planchas y lavadoras; Mandy Boardman, también de Manchester, con televisores y calambres al tocar. Eso es prensa de «gente eléctrica». El live lo pegó al farol y lo llamó efecto SLI. Son carpetas vecinas, no la misma. Una es un poste de sodio. La otra es un enchufe de casa que, en el relato, dura poco.
El primo culto se llama efecto Pauli: el físico del que se decía que el equipo fallaba cuando él entraba al laboratorio. Superstición de pasillo, no un paper de PK. El poltergeist de Enfield, en el dossier Warren de esta casa, es otra vecina todavía: la casa que «hace cosas», voces, objetos, y un debate de trucos. Tampoco es un HID de acera. Pegar farol, electrodoméstico y poltergeist es el truco de 2018. El expediente los separa. No se ríe de Priestman. No le inventa un laboratorio de Oxford con cifras. El Guardian no las trae. Este archivo tampoco.
Traducción ES: ¿Eres un SLIDER? SLI = interferencia del alumbrado público.
El clip convierte el recorte de Evans en un test de personalidad. Forer otra vez: si alguna vez un farol se te apagó encima, ya tienes carnet. El club es grande porque la noche es grande y las lámparas, también.
¿Qué circula en 2026, con LED?
El factoid. X y TikTok preguntan si eres un SLIDER. YouTube en español dice apagafarolas. Radford, en diciembre de 2024, todavía contesta cartas de «me pasa toda la vida». El LED no ha matado el relato. Ha retirado, poste a poste, el HID que ciclaba. Toronto Hydro lo pone en números de almacén: HPS y metal halide ya no se fabrican como antes; el recambio es diodo. Eso cambia el mueble. No hay, en este pase, un censo que diga que los reportes cayeron, ni uno que diga que subieron. No se inventa. Un libro autopublicado de 2025 aparece como «further reading» en Wikipedia; no se usa aquí como física. El Independent de 1995 —«Close encounters of the street lamp kind»— fue el titular de época. El fetch de 2026 no entrega esa pieza. Se nombra. No se cita de oídas.
Lo que sí hay, todavía, es la farola que parpadea porque el tubo está sucio, o el LED nuevo que tiene su propio driver y su propia fotocélula, y el peatón que pasa y lleva la cuenta. El misterio cultural cabe en eso. No necesita un hombre eléctrico. No necesita un grupo proteico.
- 1965: primeras HPS comerciales (GE y otras). El naranja de calle se vuelve normal.
- 1981: Evans co-funda ASSAP.
- 1993: The SLI Effect. SLIDE recoge cartas.
- 28 oct 1994: Cecil Adams cita al ingeniero de GE: coincidencia y wishful thinking.
- 2004: Pilkington en The Guardian: la mayoría se explica; abre HVS de prensa.
- 2008: Polidoro, SI 32(6): sesgo + cycling. Lo paranormal, lo menos probable.
- 2010: Evans publica SLIdERS. Muere en 2011.
- 12 dic 2018: este archivo publica el live. Proteínas. «Evidencia clara».
- 31 dic 2019: último SOX de Philips en Hamilton.
- 12 nov 2020: Rowe / ASSAP: guía mundana. No tocar el poste.
- dic 2024: Radford responde a Kate. Protocolo de 100 faroles. Sin respuesta.
- 2026: Toronto Hydro: recambio a LED. El clip pregunta si eres un SLIDER.
¿Qué se archiva y qué no?
Se archiva un folklore con ficha: Evans, ASSAP, SLIder, anécdotas de acera, un libro de 1993 y otro de 2010. Se archiva un farol que se apaga porque el sodio cicla, porque la fotocélula se llena de hojas o de faros, porque el paso mueve una conexión, porque al atardecer alguien tiene que estar debajo. Se archiva un sesgo que cuenta el hit y tira el miss. Se archiva un recorte de 2018 que llamó a eso poderes y proteínas. No se archiva un experimento positivo de PK. No se archiva un peatón que apaga la red con la piel. No se archiva que «no hay explicación científica». La hay, mundana, y cabe en un poste. El que se apaga, en 2026, sigue siendo una lámpara. El que se queda con el susto, un peatón.
Documentos y fuentes
- Wikipedia — Street light interference phenomenon
- Wikipedia — Hilary Evans (1929–2011; ASSAP; SLIdERS 2010)
- Wikipedia — Sodium-vapor lamp (cycling HPS al final de vida; phase-out LED)
- ASSAP / Gary Rowe — Investigating street light interference, 12 nov 2020
- The Guardian — Mark Pilkington, «It’s electrifying», 29 jul 2004
- Skeptical Inquirer — Massimo Polidoro, vol. 32 n.º 6, nov-dic 2008
- Skeptical Inquirer — Benjamin Radford, «Psi on the Blink», dic 2024
- Toronto Hydro — Streetlighting Infrastructure Investment Report (2026; recambio HPS→LED)
FAQ — efecto SLI y faroles que se apagan
¿Qué es el efecto SLI?
Street Light Interference: el relato de que ciertas personas apagan o encienden faroles al pasar. Hilary Evans lo nombró y recogió anécdotas (1993, 2010). No está demostrado en laboratorio. En español circula como apagafarolas o «hombres eléctricos».
¿Por qué se apaga la farola cuando paso?
Lo más documentado: lámpara de sodio de alta presión al final de vida que cicla; fotocélula sucia o deslumbrada por faros; vibración en una conexión floja; azar al atardecer; y el sesgo de recordar el hit. No hace falta PK.
¿La electricidad estática de un peatón apaga un farol?
En este expediente, no. No hay experimento que lo muestre. El live de 2018 metió estática, músculos y proteínas. Eso es física de recorte, no ficha de lámpara ni de ASSAP.
¿Existen los SLIders?
Como gente que relata el efecto, sí: Evans llenó un buzón; TikTok sigue preguntando. Como don medido, no consta. Quienes lo reclaman no lo reproducen a demanda. Polidoro: lo paranormal es lo menos probable.
¿El LED acaba con el efecto SLI?
Retira el HID que ciclaba, que era el mueble de la leyenda. El relato sigue en 2024–2026. Este archivo no afirma que los reportes cayeran ni que el LED los confirme. No hay censo.
Ver también en vídeo
La Odisea Del Misterio (ES): El efecto SLI o Apagafarolas. Recuento en español del mismo objeto cultural. Contrastar con el expediente: folklore de Evans vs cycling de sodio, fotocélula y sesgo. No es un osciloscopio.
Monitor fantasma (ES): El efecto SLI ¿Por qué se apagan las luces cuando pasamos? Ya estaba en el live de 2018; aquí cierra el dossier, no lo abre. Si el vídeo hereda poderes o proteínas, el expediente no los firma.



