En la antigüedad, textos sagrados y manuscritos hablan de seres superiores que convivían con los humanos e impartían saberes del cielo, de la vida y de la muerte. Uno de esos relatos es el del Libro de Thot: un manuscrito que la tradición asocia a ecuaciones, claves de las pirámides y —en el plano del mito— a la frontera entre vivos y muertos. Nada de rituales ni pasos prácticos: solo la leyenda, la maldición y los casos que narra el mito.
¿Qué contienen esas 78 láminas de oro? ¿Por qué Nefer Ka Ptah pagó con su familia el atrevimiento de recuperar el libro? ¿Cómo Setne, generaciones después, terminó devolviéndolo tras una ilusión mortal? Y, sobre todo: ¿dónde estarían hoy los fragmentos de un texto que Jacques Bergier situó entre los «libros condenados»? Lo que sigue recorre esas piezas —diálogos, maldición, poder sobre el tiempo, rumores de paradero— en tono de archivo mitológico, no de manual oculto. El mismo clima de saberes egipcios y símbolos heredados cruza el dossier de la simbología del Tarot y la Iglesia y el del Libro de Enoc.
Advertencia de expediente: hablamos de mito, papiros y tradición hermética. No hay aquí instrucciones para «revivir» a nadie ni guías de práctica esotérica. Solo la historia —y la inquietud— de un libro que la leyenda juró maldito.
¿Qué es el Libro de Thot y qué contiene?
Según el relato popular, el Libro de Thot es un manuscrito egipcio compuesto por 78 láminas de oro puro, de las que se habrían recuperado varias. Los aficionados al Egipto antiguo le atribuyen claves para enigmas de la humanidad y un saber extremo sobre el universo y la vida después de la muerte. No se presenta como tratado científico: está armado como dos diálogos —una conversación donde el conocimiento queda incrustado dentro de una gran historia contada en dos partes.

La primera parte narra un diálogo entre Hermes Trismegisto —figura mítica perdida en el tiempo— y el propio dios Thot, a quien a veces se presenta como discípulo. La segunda sería un diálogo entre Thot y Osiris. Es una historia de amor y miedo: seres que la tradición imagina inmortales, atrapados en este mundo, dejando implantado un «conocimiento del todo». Se dice —siempre en clave de leyenda— que quien accediera al libro completo podría «ver a los dioses tal como son» y percibirlos donde estuviera. Ese mismo umbral entre lo sagrado y lo oculto reaparece, con otro ángulo, en Lilith y lo que la Biblia habría dejado fuera.
La maldición del manuscrito de Thot
En una sección del relato, Thot habría escrito 36.525 libros similares: un número imposible para una vida mortal. El mismo texto cuenta dónde lo guardaron por su poder: en el Nilo, dentro de una caja rodeada de serpientes venenosas.
Entonces entra el príncipe egipcio Nefer Ka Ptah. Intenta recuperar el sagrado texto y, tras luchar y vencer a las serpientes, lo logra. Thot y los demás dioses lo toman como ofensa: en venganza matan a su mujer y a su hijo. La depresión empuja al príncipe al suicidio. Thot vuelve a enterrar el libro junto al cadáver de Nefer Ka Ptah y conjura allí la maldición —según el mito— para que otros ladrones no se atrevan a robarlo. Hasta aquí el mito: una tragedia familiar, no un instructivo.
Setne, víctima de la maldición de Thot

Generaciones después, un descendiente del príncipe —llamado Setne (figura emparentada en la tradición con Jaemuaset)— conoce el poder atribuido al libro. Va al sepulcro de su antepasado y desentierra el texto junto con los huesos del príncipe. En ese instante se le aparece el fantasma de Nefer Ka Ptah: le advierte de la maldición y le ordena devolver el libro a la tumba. Setne no escucha y se marcha con él.
En el camino, Setne encuentra a una mujer muy bella que lo seduce y le hace perder la razón. Al despertar cree que esa mujer también asesinó a su esposa y a sus hijos, y queda humillado ante los faraones. Pero todo fue una ilusión creada por el espíritu de Nefer Ka Ptah para forzar la restitución. Setne termina devolviendo el libro a la tumba. Así cierra, en el relato, el hilo de la conversación entre Hermes y Thot: una historia que parece «poca cosa» en superficie y que, en clave, habla de vida, muerte y secretos del universo —sin entregar fórmula alguna.
El dios Thot y el poder del tiempo
La tradición atribuye a Thot un poder extraordinario sobre el tiempo: moverse a voluntad por la «cuarta dimensión». En la otra parte del relato se describe un mundo de pensamiento colectivo, donde las mentes se mezclaban —concepto cercano a lo que hoy llamamos telepatía, y que resulta asombroso para una antigüedad de miles de años.
Otro tramo del mito afirma que aquellos seres poseían —en el plano narrativo— la capacidad de «revivir cuerpos» y de cruzar la frontera entre la vida y la muerte. Thot, en el texto legendario, aparece como quien conocía ese umbral. Importa subrayarlo: eso pertenece al discurso mítico del manuscrito, no a un procedimiento reproducible. No hay métodos, fórmulas ni pasos: solo lo que la leyenda dice que el dios sabía —junto a otras atribuciones: hablar con animales, modificar la materia y trabajar con la energía «a su antojo», siempre como atributos divinos del relato.
El mismo Thot legendario se asocia al primer calendario (movimientos de Tierra, Sol y Luna; crecidas del Nilo), al lenguaje —verbos, palabras, conjunciones— y al diseño simbólico del tránsito entre el mundo de los vivos y el de las almas. Quien quiera cruzar con otro archivo de saberes eclesiales y secretos puede mirar también los secretos que esconde el Vaticano.
¿Dónde está el Libro maldito de Thot?
El libro no se encuentra completo. Se menciona que en papiros asociados a Turín —hoy en el ecosistema del Museo Egipcio de Turín— se alude a un faraón que poseía páginas del texto y fue objeto de un atentado. También circula la anécdota de que Sigmund Freud habría tenido acceso a fragmentos y que de ahí nutrió parte de su mirada —afirmación difícil de verificar, pero presente en la tradición popular del expediente.
Se dice además que en la destrucción de la Biblioteca de Alejandría se perdieron páginas que allí reposaban. Jacques Bergier incluyó este texto entre sus «libros condenados»: una obra que sigue el rastro de volúmenes perseguidos, destruidos o mantenidos en el anonimato, y las experiencias temibles de quienes dijeron poseer alguna de sus páginas.
Finalmente, la leyenda moderna afirma que extractos estarían repartidos por el mundo —en manos de grupos poderosos o gobiernos con alto desarrollo tecnológico— y que el aura del Libro de Thot alimentó corrientes posteriores de espiritismo y ocultismo, incluida la fascinación por «hablar con los muertos». De nuevo: fascinación cultural e histórica, no manual. El expediente se cierra donde empezó: un manuscrito maldito en la memoria colectiva, no una receta.
Preguntas frecuentes sobre el Libro de Thot
¿Qué es el Libro de Thot?
En la tradición egipcia y hermética, un manuscrito legendario atribuido al dios Thot (asociado a Hermes Trismegisto), descrito a menudo como 78 láminas de oro con diálogos que encierran saberes sobre el cosmos, la vida y la muerte.
¿El Libro de Thot puede revivir muertos?
Solo en el plano del mito: el relato le atribuye ese poder a Thot. No existe un procedimiento verificable ni instrucción alguna. Se trata de leyenda e historia cultural.
¿Quiénes fueron Nefer Ka Ptah y Setne?
Protagonistas del ciclo narrativo sobre la maldición del libro: Nefer Ka Ptah lo recupera y paga con su familia y su vida; Setne, descendiente, lo desentierra, sufre una ilusión terrible y lo devuelve a la tumba.
¿Dónde está hoy el Libro de Thot?
No se conoce un ejemplar completo. La tradición habla de fragmentos perdidos (Alejandría, colecciones, anécdotas modernas). Lo que sí existe es la memoria literaria y hermética del texto.
¿Qué poder sobre el tiempo se le atribuye a Thot?
En el mito, Thot domina la «cuarta dimensión», anticipa calendarios y crecidas, y simboliza el tránsito entre vivos y almas. Son atributos narrativos del dios escriba, no tecnologías demostradas.



